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Los perros, como buenos perros que son, meterán la cabeza en cualquier lugar que pueda resultar extraño o interesante para ellos. Está en su naturaleza ser curiosos, y debe estar en la nuestra prevenirles ante los peligros de insectos potencialmente dañinos para su salud.

  • Oruga procesionaria

Estas orugas se han multiplicado de forma alarmante en los últimos años debido al cambio climático y no es raro encontrarlas en plena ciudad o en cualquier lugar donde haya pinos. Si bien es cierto que la época más común para verlas es el comienzo de la primavera, cada vez aparecen antes y ya no es raro encontrarlas incluso en diciembre – enero.

La procesionaria forma sus nidos en los pinares, fácilmente reconocibles al tener la apariencia de bolas de algodón de hasta 20cm en las ramas bajas. Cuando nacen huyen de la humedad, y esto es lo que las hace bajar al suelo en fila india para protegerse de los pájaros (se protegen las cabezas unas a otras y simulan tener un tamaño mayor).

Los pelillos que rodean el cuerpo de las orugas desprenden una sustancia llamada “histamina”, altamente tóxica para perros y humanos. El simple roce provoca urticaria, inflamación de órganos y posibles dificultades respiratorias. En el caso de los perros debemos tener sumo cuidado ya que la ingestión puede llegar a provocar la muerte del animal. Los síntomas instantáneos son babeo excesivo, hinchazón en la lengua y desesperación por rascarse la boca y la garganta. En la lengua aparecen manchas rojas o moradas y si no se trata de inmediato pueden caerse trozos de lengua por necrosis. Se requiere tratamiento veterinario urgente. Si observas nidos u orugas en zonas públicas no dudes en informar al ayuntamiento lo antes posible.

 

  • Avispas y abejas

El efecto de una picadura de estos insectos es similar al que puede provocar en los seres humanos, con la diferencia de que (por norma general) los humanos no intentamos atraparlas con la boca. Una picadura en la lengua o la garganta puede provocar una fuerte inflamación llegando incluso a obstruir las vías respiratorias. El efecto puede ser aún más fuerte si el perro es alérgico. Los efectos que aparecen son hinchazón en la zona de la picadura, posible fiebre, vómitos y diarreas. Lo recomendable es acudir a un veterinario y seguir sus indicaciones, pero si fuese necesario retirar el aguijón, esto debe hacerse muy despacio con el borde de una tarjeta o una cartulina (nunca con pinzas o cualquier objeto que pueda apretar el aguijón, ya que este podría expulsar más veneno empeorando la situación). Después se debe lavar la zona con agua y jabón para perro, sin frotar, y posteriormente se puede aplicar frío con hielo envuelto en un trapo.

 

  • Flebotomo transmisor de la Leishmaniosis

El flebotomo es un insecto en apariencia muy similar a un mosquito pero más pequeño y con un estilo de vida diferente. No cría en zonas de agua estancada sino que busca lugares húmedos y oscuros con restos de materia orgánica (basura, poda, escombros…). En España solo dos tipos de flebotomo hembra (P. perniciosus y P. ariasi) pueden trasmitir  la enfermedad conocida como Leishmaniosis. La picadura de uno de estos insectos infectado rara vez tiene un impacto mayor que el de una afectación dermatológica en humanos, mientras que para los perros, la mayoría de las veces, tiene consecuencias letales.

El período de incubación de la enfermedad varía entre 3 y 18 meses y los síntomas no son siempre perceptibles. En muchos casos los primeros síntomas que se aprecian son pérdida excesiva de pelo (especialmente en el contorno de los ojos y la nariz), pérdida de peso o fatiga y cansancio. La Leishmaniosis no tiene cura como tal, pero sí puede tratarse para frenar el avance de la enfermedad y darle al perro una mejor calidad de vida.

Para prevenir este escenario se pueden utilizar pipetas o collares antiparasitarios que incluyan protección contra el flebótomo de la leishmaniosis y realizar análisis anuales (preferiblemente en los primeros meses de frío) para llevar un seguimiento y estar seguros de que el perro no está infectado. Recientemente se está ofreciendo una vacuna contra la enfermedad que anula los síntomas en caso de contagio. Esta vacuna lleva poco tiempo en el mercado y como cualquier vacuna joven, tiene ventajas pero también desventajas aún no corregidas. Se han conocido casos de cachorros en un porcentaje muy pequeño cuyo organismo no ha encajado bien la vacuna, adquiriendo la enfermedad en lugar de prevenirla. Tu veterinario de confianza podrá darte más información sobre este tema, pero la decisión final será como siempre tuya.

 

  • Pulgas

 

Las pulgas son un parásito obligado, lo que quiere decir que dependen de estar sobre otro animal y alimentarse de su sangre para sobrevivir. Cuando estas se ponen sobre un perro (generalmente en cuello, orejas y rabo),  provocan un picor continuo que resulta bastante desagradable.

Son tan pequeñas que apenas podremos ver unos puntitos negros cercanos a la piel del perro. Para eliminarlas se aplica unas pipetas sobre el lomo que acaban con estos molestos animalillos y a la vez impide que se reproduzcan. Es recomendable, al igual que pasa con los flebotomos, que el perro lleve siempre collares o pipetas antiparasitarios para prevenir las pulgas, ya que además de los picores pueden transmitir también infecciones víricas o provocar anemia.

 

  • Garrapatas

 

Las garrapatas también se alimentan de la sangre de los perros, y son igualmente posibles transmisoras de enfermedades como  la Lyme o la babesiosis y la erliquiosis, las cuales producen una anemia crónica que puede ser mortal si no es tratada a tiempo.

Si observamos alguna garrapata en nuestro perro, debemos extraerla con mucho cuidado para que la mandíbula del parásito no quede dentro de la piel. Aplicando alcohol o aceite, las garrapatas suelen soltar la piel del animal, muriendo por asfixia,  y es en ese momento cuando podemos cogerlas.

Una vez retiradas no debemos tirarlas al suelo ni aplastarlas, ya que aún podrían transmitir enfermedades por las bacterias de su cuerpo y los huevos podrían expandirse. Lo más correcto es quemarlas con un mechero para asegurarnos de que ya no supondrán un peligro para el perro ni para nosotros.

 

  • Mariquita asiática

 

 

Este insecto procedente de Asia Central reside desde hace años en España como especie invasora y tiene un aspecto similar a la mariquita común pero con tonos más claros, blancos o anaranjados. Es importante resaltar que no portan ninguna enfermedad importante y que no suponen un gran riesgo para humanos ni para perros.

La razón de que hayamos incluido las mariquitas asiáticas en esta lista, es darte a conocer una reacción que se puede dar en la boca de tu perro si las mismas alcanzan su paladar. El líquido que segregan al verse amenazadas actúa como un ácido que en contacto con las encías  puede provocar pequeñas úlceras o quemaduras. Las molestias desaparecen solo con retirar el insecto y una vez curadas no tienen ningún otro efecto secundario.

Higiene y salud

Insectos peligrosos para los perros

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