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Fotografía de dewollewei.com

Acostumbrar a un perro a quedarse solo en casa es sencillo si disponemos del tiempo y la paciencia necesarios para hacerlo de forma correcta. Debemos hacerle ver que quedarse solo no es para nada una experiencia negativa y que será una situación de lo más normal en su día a día, por lo que lo ideal será trabajarlo desde el momento en que el perro esté en casa.

Una de las cosas que más nos cuesta a los propietarios en este proceso es salir por la puerta con la mayor naturalidad posible. En realidad no importa si nos ve salir o no (es muy típico lo de engañarle con comida y salir corriendo al más puro estilo ninja), de hecho es preferible que el perro aprenda cuales son las señales que indican que vamos a abandonar la casa para que se prepare mentalmente y permanezca tranquilo. La salida deberá transcurrir sin prestarle demasiada atención y empezaremos con ausencias de solo cinco minutos.

El perro debe estar completamente solo en casa y nos tendremos que alejar lo suficiente para que sea consciente de que no hay nadie cerca, ya que si alguien permanece en una habitación o nos quedamos detrás de la puerta el ejercicio no valdrá para nada y probablemente se pondrá a lloriquear sin conseguir superar la situación ni tranquilizarse. A la vuelta, entraremos en casa tranquilos, cerraremos la puerta, dejaremos el abrigo, y entonces le saludaremos. Este saludo debe ser cariñoso pero no sobreactuado, no debemos mostrar alegría en exceso ni usar el típico tono moñas que tan fácilmente nos sale del tipo: “Ay mi chiquitín ya estoy aquí, ¿lo has pasado muy mal mi vida? Ya estoy en casa mi amor…”. Por supuesto que nos alegramos de verle, igual que él se alegra de vernos a nosotros, pero si queremos que salir por la puerta sea un acto normal, debemos dar normalidad a todo lo que implica, empezando por cruzar la puerta de la calle como cruzamos la de la cocina, sin más teatros.

Repetiremos el ejercicio unas horas más tarde, otros cinco minutos, y día tras día iremos aumentando el tiempo con salidas de quince, treinta, cuarenta y cinco minutos, dos horas…

¿Y esto hasta cuándo? Los perros no tienen reloj, una vez se acostumbren a estar solos dará igual que te vayas veinte minutos o cinco horas, ya que lo más seguro es que pase durmiendo la mayor parte del tiempo. Si te quedas más tranquilo, puedes dejar grabando una cámara para observar qué hace su perro mientras está solo, aprovechando también las grabaciones para detectar si algún evento pone nervioso al perro, como que suene el teléfono o que pase alguien por la puerta.

¿Y si ya voy tarde y mi perro sufre de estrés o ansiedad por separación cada vez que me voy? La manera de trabajarlo es la misma. Sería perfecto hacer una adaptación progresiva como hemos explicado y además se pueden aplicar algunos de estos trucos que colocarán el estado emocional del perro en su nivel adecuado:

  • ·         Si tu perro tiene comportamientos inadecuados cuando está solo como hacer pis en la alfombra o morder la pared, no le regañes. Son actuaciones de  autocontrol que utiliza para tranquilizarse cuando su nivel de estrés es muy alto. Debes comprender que no hace esas cosas para fastidiarte ni por venganza (esas conductas maravillosas son exclusivas del ser humano) y que seguramente aún no está preparado para pasar tanto tiempo solo, paciencia. Lo idea es trabajar esa ansiedad y evitar que potencie esas conductas hasta que consiga relajarse. Por ejemplo, si siempre destroza el sofá, cierra la puerta del comedor para que no pueda llegar hasta él. A veces es suficiente con bloquear la conducta indeseada para solucionar el problema.
  •  ·         Dale un buen paseo antes de dejarle solo. No debe ser un paseo muy excitante que suba su nivel de actividad, sino más bien un paseo largo y tranquilo dejándole oler a su aire y observar el entorno a su ritmo.
  • ·        Trabajos de olfato. Cualquier actividad que le haga buscar objetos y utilizar su olfato agotará mentalmente a nuestro perro de forma sana. Puedes esconder premios por la casa o cachitos de salchicha y enseñarle el “busca” para que los encuentre. Si realizas estos juegos antes de irte seguramente bajará su nivel de actividad y se echará una buena cabezada en cuanto te vayas.
  • ·         Juguetes tipo Kong. Este juguete usado como herramienta es fantástico para que el perro relacione tu salida con algo bueno. Asegurándonos de que usamos la talla adecuada para que no suponga un peligro (el juguete no debe entrarle en la boca para evitar asfixias), rellenaremos el Kong de comida y se lo daremos únicamente cuando nos vayamos, retirándolo al volver a casa. A la mayoría de los perros les encanta la comida y pueden pasarse horas intentando sacarla de forma que ni se acordarán de que te has ido y de que te echan tanto de menos. Se debe empezar por algo sencillo, rellenándolo con unos trocitos de pavo cocido bajo en sal, pedacitos de manzana o unos taquitos de queso fresco que salgan con facilidad. De vez en cuando podemos darle un Kong en nuestra presencia para observar si ya le ha cogido el truquillo y complicarlo un poco la próxima vez. Entonces podemos añadir paté, atún en aceite de oliva o yogurt natural (no todo a la vez) para que se forme una pasta y no sea tan sencillo obtener la comida. En nivel avanzado ya puede uno estrujarse la cabeza para complicarlo metiendo alguna chuche atravesada o incluso en verano congelándolo antes de dárselo. Por internet hay cientas de recetas.

Estas directrices son consejos generales  que se pueden aplicar en casi todos los casos, pero en ocasiones el problema puede estar causado por traumas más serios o enfermedades físicas que potencien negativamente el estado emocional del perro, por lo que si nada de esto te funciona lo más recomendable es acudir a un buen educador canino que analice el comportamiento del perro y aplique las medidas convenientes que mejor se adapten a cada caso.

Recordemos que cada perro es un mundo a la hora de enfrentarse a las situaciones diarias y que nosotros estamos ahí para intentar hacerles la vida más facil, solo hay que ponerle un poquito de interés y buen humor!

Vida perra!

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